Los países de la Unión Europea (UE) respaldaron mayoritariamente, de forma provisional, la firma del acuerdo de asociación con el Mercosur, superando la férrea oposición francesa en una votación clave entre embajadores de los 27 estados miembros.
El Consejo de la UE cerrará formalmente el procedimiento a las 17.00 (16.00 GMT), según confirmaron fuentes diplomáticas citadas por la agencia EFE, allanando el camino para que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viaje a Paraguay para rubricar el acuerdo este lunes.
Un tratado de 25 años de negociación
El pacto, que lleva un cuarto de siglo en proceso de negociación, busca establecer la mayor zona de libre comercio del mundo entre la Unión Europea y el Mercosur —compuesto por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay—, eliminando aranceles a más del 90% del comercio bilateral entre ambos bloques.
El largo camino hacia su implementación
A pesar de que la firma se concrete, el acuerdo no entrará inmediatamente en vigor. Del lado europeo, se requiere también la aprobación de la Eurocámara, que deberá pronunciarse en un plazo de varias semanas. Este paso adicional mantiene la incertidumbre sobre el futuro definitivo del tratado.
Posiciones encontradas: proteccionismo versus diversificación
La resistencia francesa
Los detractores del pacto, liderados por Francia, argumentan que el mercado europeo podría verse gravemente afectado por la entrada de productos sudamericanos más competitivos, producidos bajo normas consideradas menos rigurosas que las europeas.
El presidente francés Emmanuel Macron enfrenta la difícil ecuación política de un acuerdo que podría desatar protestas del campesinado francés. El gobierno galo manifestó el jueves su rechazo rotundo al tratado de libre comercio y reiteró este viernes que continuará exigiendo el cumplimiento total de los compromisos asumidos por la Comisión Europea para proteger a sus agricultores.
El impulso de España y Alemania
En el otro extremo, defensores del acuerdo como España y Alemania sostienen que el pacto diversificará las oportunidades comerciales para una UE cada vez más presionada por la competencia china y la política arancelaria proteccionista de Estados Unidos, ofreciendo nuevos mercados y socios estratégicos en un contexto geopolítico cambiante.