El año 2025 representó un hito significativo para el comercio exterior sudamericano. Contra todo pronóstico y en medio de un escenario internacional complejo, la región logró no solo mantener sino expandir su presencia en los mercados globales, alcanzando niveles de exportación sin precedentes en varios países y sectores clave.
Lo que distingue este período no es únicamente el volumen de ventas externas, sino la profundidad de la transformación en curso: nuevos mercados emergentes, productos de mayor valor agregado ganando terreno y cadenas productivas más sofisticadas. Este dinamismo revela una región que está redefiniendo su rol en la economía mundial, transitando de ser simplemente proveedora de materias primas a convertirse en un actor comercial más diversificado y competitivo.
Los gigantes exportadores de la región marcan el ritmo
Brasil lideró el desempeño regional con exportaciones al Mercosur que alcanzaron 23.800 millones de dólares entre enero y noviembre, un crecimiento del 30% respecto a 2024. El sector agroindustrial se mantuvo como protagonista absoluto, acumulando 155.000 millones de dólares en exportaciones hasta noviembre, un aumento del 1,7% a pesar de enfrentar aranceles estadounidenses del 50% desde agosto. La diversificación de mercados fue clave para el éxito brasileño. Los productos estrella continuaron siendo la soja 42.000 millones de dólares, carne bovina 14.900 millones de dólares, café verde 13.300 millones de dólares y azúcar refinada 11.200 millones de dólares).
Perú emerge como la estrella indiscutible del año, proyectando alcanzar 85.000 millones de dólares en exportaciones totales, lo que representa un salto del 20% respecto al año anterior. Este resultado excepcional tiene su motor en dos sectores fundamentales: la minería, que alcanzó 46.939 millones de dólares con un crecimiento del 23%, y la agroindustria, que extendió sus ventas un 21%.
La relación comercial con China se profundizó notablemente, registrando un incremento del 27% en las compras del gigante asiático, especialmente en metales y productos del mar. Paralelamente, los textiles y químicos también experimentaron alzas significativas, evidenciando una matriz exportadora más equilibrada.
Chile, por su parte, demostró una consistencia notable al encadenar 15 meses consecutivos de crecimiento en sus exportaciones, que sumaron 95.719 millones de dólares hasta noviembre, un 6,8% más que el período comparable anterior. El cobre continúa siendo protagonista indiscutible, con la minería aportando 56.418 millones de dólares del total, pero sectores como alimentos frescos y procesados también mostraron un dinamismo importante, señalando una diversificación productiva creciente.
En Argentina, los diez productos principales concentraron cerca del 60% del total exportado en noviembre, con una fuerte presencia de bienes agropecuarios y manufacturados. Creció significativamente la exportación de gas y petróleo, de litio y de casi todos los complejos cerealeros.
Colombia el sector agropecuario fue la estrella absoluta, con un incremento del 36,7% al alcanzar 6.402 millones de dólares, liderado por el café, que aumentó un 84,2%, y los aceites vegetales con un 71%.
Ecuador vivió un año excepcional en sus exportaciones no petroleras, alcanzando un récord de 29.073 millones de dólares, un crecimiento del 17% respecto a 2024. El camarón se consolidó como producto estrella con 8.400 millones de dólares superando incluso al petróleo, mientras el cacao experimentó un salto espectacular del 19% hasta 4.003 millones de dólares.
El desempeño de las economías medianas y pequeñas
Uruguay cerró el año con exportaciones totales de 12.398 millones de dólares, incluyendo zonas francas, lo que significa un avance del 4% impulsado por sus productos estrella tradicionales: la carne bovina y la soja. Estos sectores siguen siendo los pilares fundamentales de la estrategia comercial uruguaya, aunque el país trabaja activamente en ampliar su canasta exportadora.
Paraguay mantuvo su perfil exportador concentrado en agricultura y energía, con la soja, la carne bovina y la energía eléctrica como protagonistas absolutos. Estos rubros no solo definen la estructura productiva del país, sino que determinan en gran medida el comportamiento de su balanza comercial.
Bolivia también participó del ciclo expansivo regional, con cifras acumuladas hasta octubre que muestran un dinamismo sostenido en sus envíos al exterior. Los productos energéticos, minerales y algunas manufacturas básicas constituyeron los principales renglones de exportación, aunque con márgenes de crecimiento variables según el producto específico.
Más allá de los números: diversificación estratégica
Uno de los aspectos más prometedores del desempeño exportador 2025 no se refleja necesariamente en las cifras absolutas, sino en la composición y destino de las exportaciones. Este fenómeno subraya dos dinámicas simultáneas: la integración regional se profundiza mientras los mercados se expanden más allá de los socios comerciales tradicionales.
A nivel continental, organismos multilaterales estiman que el conjunto de Sudamérica registró un crecimiento exportador del 5% en 2025, una cifra moderada pero sólida considerando las tensiones económicas globales y la moderación en los precios de varias materias primas.
El horizonte 2026: oportunidades entre incertidumbres
Las proyecciones para 2026 plantean un escenario de optimismo cauteloso. El desempeño exportador dependerá críticamente de tres factores: la evolución de la demanda global, particularmente de China y Estados Unidos; el comportamiento de los precios internacionales de commodities; y la capacidad de los países para seguir diversificando su oferta exportable.
El camino hacia adelante requiere profundizar las estrategias que demostraron efectividad en 2025: ampliar la base exportadora incorporando más servicios y manufacturas de valor agregado, fortalecer los acuerdos comerciales existentes y negociar nuevos, mejorar la infraestructura logística y de transporte internacional, y seguir invirtiendo en innovación y capacidades productivas.