Las 5 tendencias que redefinirán el streaming y el entretenimiento en 2026

Seremos testigos de una revolución silenciosa: fusiones multimillonarias, la conquista del formato vertical y el fin del contenido gratuito para la IA.
06/01/2026
3 minutos de lectura

El sector audiovisual cerró el 2025 en plena metamorfosis. Lo que hasta hace poco parecían experimentos aislados se ha convertido en la nueva normalidad: los modelos de negocio tradicionales se desmoronan mientras emergen otros que aún no terminan de cristalizar. Pero entre la incertidumbre, hay señales claras de hacia dónde va la industria. Estas son las cinco transformaciones que marcarán el rumbo en 2026.

1. El efecto dominó de Warner Bros. Discovery: ¿quién será el próximo en caer?

La venta de Warner Bros. Discovery no es un acontecimiento aislado, sino la primera ficha de un dominó que recién empieza a caer. La consolidación del entretenimiento global entra en una fase acelerada y todos los analistas coinciden: NBCUniversal será la próxima gran pieza en movimiento.

Apple lidera la lista de compradores potenciales. Con Warner fuera de juego, el conglomerado de Comcast representa exactamente lo que Cupertino necesita: músculo en contenidos y escala suficiente para competir en un mercado cada vez más concentrado. Pero no está sola en la carrera. Amazon, YouTube y hasta Paramount —si finalmente se cae su intento por hacerse con WBD— también orbitan alrededor de activos clave como Universal Pictures o Peacock.

El mensaje es claro: en 2026, quedarse solo será sinónimo de quedarse atrás.

2. El streaming se rinde ante TikTok (y empieza a hablar su idioma)

La guerra ya no es solo por captar suscriptores, sino por capturar una forma de consumir que nació fuera de las plataformas tradicionales. En 2026, Disney+, Netflix y compañía habrán asumido lo inevitable: si no puedes vencer a TikTok, YouTube e Instagram, únete a ellos.

Disney ya dio el primer paso al aliarse con Sora para producir contenido corto usando sus franquicias más valiosas: Toy Story, Marvel, Star Wars. Lo importante no es solo el formato, sino la legitimación: esto ya no es fan art amateur, es contenido oficial pensado para circular, viralizarse y enganchar.

La consecuencia será inmediata: feeds verticales integrados dentro de las apps de streaming, interfaces rediseñadas para el descubrimiento impulsivo y dinámicas sociales que antes vivían exclusivamente en redes externas. El objetivo es simple: que la plataforma sea tanto el destino como el punto de partida.

3. El vídeo vertical deja de ser un nicho y se convierte en género narrativo

Si en 2025 el vídeo vertical aún se consideraba una apuesta arriesgada, en 2026 será el formato por defecto para una generación que consume ficción entre el metro, la fila del supermercado o la pausa del almuerzo.

Los dramas comprimidos en episodios de 2 a 5 minutos dejarán de ser exclusivos del público femenino. ReelShort ha demostrado que el terreno es fértil: casi el 40% de su audiencia ya es masculina gracias a títulos como American Sniper: The Last Round o Callsign: Legacy. En 2026, la diversificación será total: thriller, ciencia ficción, fantasía épica, anime, terror.

Pero el cambio más profundo no está solo en los géneros, sino en la interacción. El espectador ya no se conforma con mirar: vota en tiempo real, personaliza avatares, influye en el desarrollo de la trama. El vídeo vertical no compite con las series largas; crea su propia categoría.

4. Se acabó el almuerzo gratis: la IA tendrá que pagar por los contenidos que usa

El debate sobre el uso de contenidos protegidos para entrenar modelos de inteligencia artificial dejará de ser filosófico para convertirse en jurídico y económico. En 2026, pagar por los datos será obligatorio.

Las señales ya están aquí. Midjourney enfrenta demandas de Disney, Universal y Warner Bros. por entrenar sus algoritmos con material sin licencia. OpenAI negocia con The New York Times mientras cierra acuerdos millonarios con Disney. Google y OpenAI pelean no solo por el liderazgo técnico, sino por quién puede asegurar más contenido de calidad.

Lo que viene no son batallas legales aisladas, sino una reconfiguración estructural: acuerdos multilaterales entre medios y tecnológicas que garanticen compensación justa, seguridad jurídica y un ecosistema digital más equilibrado. El contenido dejará de ser un recurso gratuito e ilimitado para convertirse en un activo con precio.

5. Apple TV+ resiste como el último refugio sin publicidad (por ahora)

Mientras el resto del sector abraza los modelos con anuncios —Netflix, Disney+, Prime Video, HBO Max—, Apple TV+ se mantiene firme en su apuesta por la experiencia premium sin interrupciones. Eddy Cue, responsable de servicios en Apple, fue claro: «Ahora mismo no estamos trabajando en eso», aunque dejó la puerta entreabierta con un «no digo que nunca lo haremos».

La razón es sencilla: Apple puede permitírselo. A diferencia de sus competidores, el streaming no es su negocio principal, sino una herramienta de fidelización dentro de un ecosistema mayor. Introducir anuncios contradiría la identidad de marca que ha construido sobre la privacidad, la experiencia limpia y el diseño sin fricciones.

¿Cambiará la estrategia? Quizá, pero solo cuando Apple TV+ consolide su presencia en dispositivos ajenos a su ecosistema: televisores inteligentes, Android, otras plataformas. La reciente expansión de la app podría ser el preludio de ese giro. Pero por ahora, Apple sigue siendo la excepción en un mercado que ha convertido los anuncios en regla.

El streaming que conocimos está muriendo. El que viene aún no tiene forma definitiva, pero estas cinco tendencias dibujan su esqueleto.

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