La internacionalización de la investigación es una necesidad imperativa del quehacer científico contemporáneo. Este fenómeno se manifiesta de múltiples formas: desde la movilidad de investigadores entre países hasta las publicaciones científicas que reúnen a equipos de diferentes naciones, pasando por consorcios tecnológicos, redes de colaboración, transferencias de conocimiento y el comercio de productos de alta tecnología.
La comunidad científica iberoamericana cuenta con el Manual de Santiago, una guía metodológica diseñada para medir y comprender cómo la investigación científica y tecnológica cruza fronteras y construye puentes entre naciones. Elaborado por la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT) del Programa CYTED, este manual representa el primer intento sistemático de cuantificar la intensidad y características de la internacionalización científica en los países de la región, tanto a nivel nacional como institucional.
El Manual de Santiago reconoce que la incidencia de la dimensión internacional está modificando los patrones de organización y ejecución de la investigación, convirtiéndose en una vía fundamental para mejorar la calidad de las actividades científicas, formar recursos humanos más competentes, facilitar la circulación de información y crear sinergias en el entramado de cooperación internacional.
El estado de la ciencia y la tecnología en el 2025.
Principales indicadores (datos proporcionados por el informe anual de RICYT)
Recursos económicos dedicados a I+D
La evolución de la inversión destinada a actividades de investigación y desarrollo (I+D) en ambas regiones evidencia una dinámica diferente a la de la actividad económica en general. A partir de 2015, el nivel de inversión en actividades de investigación y desarrollo (I+D) de los países de ALC decreció y se recuperó recién a partir de 2020. Iberoamérica mostró un periodo de contracción más corto entre 2016 y 2017 y su crecimiento en los últimos cuatro años fue más acelerado comparado al de ALC.
Con posterioridad a la pandemia, se incrementaron los niveles de inversión en I+D en ambas regiones, pero su velocidad de crecimiento fue menor a la de la actividad económica. Una de las características de la inversión en I+D en ALC es su fuerte concentración en pocos países.
En 2023 la inversión realizada por Brasil representó el 62,5% regional; México y Argentina rondaron el 10%, mientras que Chile y Colombia alcanzaron el 3%. El resto de los países de la región representa el 12% del total del bloque.
Si bien los volúmenes de recursos económicos dedicados a actividades de investigación son muy dispares entre países, es interesante mencionar que en casi todos los casos la inversión en 2023 fue mucho mayor a la realizada diez años atrás.
La inversión en I+D de los países de ALC representó el 4,4% del total mundial. Si bien esta participación es levemente superior a la registrada en 2014, su peso relativo continúa siendo reducido dentro del agregado global.
En 2023, la inversión en I+D del conjunto de países de ALC representó el 0,60% de su PBI. Solo Brasil y Uruguay superaron el valor regional, con 1,19% y 0,71% respectivamente, mientras que Argentina se ubica justo en el promedio. El resto de los países muestra intensidades de inversión inferiores a 0,40%, con varios casos por debajo del 0,20%. El análisis del origen de los recursos económicos destinados a actividades de I+D, más allá del sector donde se realizan dichas actividades, muestra que el sector gobierno es la principal fuente de financiación a nivel regional y representa prácticamente la mitad de la inversión en la mayoría de los países.
Recursos humanos dedicados a I+D
En Iberoamérica la cantidad de investigadores medidos en equivalencia a jornada completa (EJC) pasó de 457.000 en 2014 a 667.000 en 2023, mientras que la cantidad de investigadores EJC de ALC pasó de 297.000 a 429.000 en 2023.
Con un crecimiento sostenido año a año, la evolución del total de investigadores de ALC representó +45% de punta a punta. La cantidad de investigadores EJC para cada mil integrantes de la población económicamente activa (PEA) permite dimensionar la intensidad relativa de los recursos humanos en I+D según la fuerza de trabajo disponible en cada país. Los datos de la cantidad de investigadores EJC por cada mil integrantes de la PEA por país muestran una marcada heterogeneidad dentro de Iberoamérica y una brecha significativa respecto de economías más desarrolladas. El valor promedio para Iberoamérica en 2023 fue 2,05 y el de América Latina y el Caribe 1,32. Al concentrar el 74,2% de sus investigadores, la distribución de investigadores medidos en personas físicas (PF) según sector de empleo evidencia el rol central que tiene el ámbito de la educación superior en ALC.
Indicadores de producto
La cantidad de publicaciones indexadas en Scopus en 2023 y su comparación con 2014 muestran que en casi todos los países iberoamericanos se registró un crecimiento de su producción científica.
Aunque aún presentan volúmenes de producción comparativamente reducidos, Perú y Ecuador registran los incrementos relativos más significativos. La cantidad de solicitudes de patentes PCT por país de origen en 2014 y 2023 refleja una alta concentración de la capacidad de patentamiento en pocos países y un bajo desarrollo regional en materia de solicitudes. Iberoamérica registró 3.152 en 2014 y 2.908 solicitudes en 2023, mientras que ALC pasó de 1.435 a 1.162 solicitudes.
España se ubica claramente en primer lugar, con un aumento de 1.552 a 1.771 solicitudes, seguida por Brasil, que pasa de 554 a 665. Portugal, Chile, México y Colombia consolidan un grupo intermedio con volúmenes que en 2023 oscilaron entre 132 y 260 solicitudes. El resto de los países mostró niveles significativamente menores, por debajo de 50 solicitudes anuales en la mayoría de los casos.