América Latina y el Caribe tiene ante sí una ventana de oportunidad que no puede desaprovechar: fortalecer y ampliar sus relaciones económicas con India, una de las economías más dinámicas del planeta. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha planteado la necesidad de replantear la inserción internacional de la región con una visión más amplia y estratégica.
La propuesta central es clara: la integración con el mundo debe gestionarse de manera inteligente, como un instrumento de política que dinamice el crecimiento, impulse la transformación productiva y genere relaciones mutuamente beneficiosas con una base más diversa de socios comerciales y económicos.
El gigante asiático en ascenso
India representa hoy una potencia económica imposible de ignorar. Con un PBI cercano a los 3,7 billones de dólares y una población superior a los 1.400 millones de personas, ocupa actualmente el quinto lugar en la economía global. Las proyecciones indican que para 2030 se convertirá en la tercera economía mundial, impulsada por altas tasas de crecimiento y un profundo proceso de transformación que ofrece lecciones valiosas para América Latina y el Caribe.
Un potencial sin explotar
A pesar de que las relaciones económicas entre India y la región han mostrado mayor dinamismo en años recientes —con un comercio bilateral cercano a los 50.000 millones de dólares—, la CEPAL advierte que aún están lejos de alcanzar su verdadero potencial. El intercambio permanece concentrado en pocos productos y con escasa participación de bienes y servicios de mayor valor agregado.
Sin embargo, hay señales alentadoras. Las negociaciones en curso, como el Acuerdo de Asociación Económica y Comercial (CEPA) con Chile, el Tratado de Libre Comercio con Perú y la ampliación del acuerdo India-Mercosur, reflejan un interés creciente y una agenda económica en expansión.
Diversificación sin exclusión
La propuesta de la CEPAL no implica debilitar los vínculos con socios tradicionales como Estados Unidos, China o la Unión Europea, con quienes la región mantiene relaciones sólidas. Más bien, busca complementar esa arquitectura con nuevos espacios de cooperación que permitan a América Latina y el Caribe actuar con mayor agilidad en un escenario global cada vez más competitivo.
Esta estrategia de diversificación hacia economías emergentes como India, los países del Golfo, ASEAN y África, tiene múltiples beneficios: construir resiliencia económica, ampliar la base productiva, aprovechar complementariedades comerciales y tecnológicas, y agregar nuevos motores de crecimiento que reduzcan la exposición a shocks externos que resultan costosos para las economías y sociedades de la región.
El momento de actuar
En un orden global marcado por una alta rivalidad industrial y tecnológica, los países y regiones que combinen resiliencia, visión prospectiva y acción proactiva estarán mejor posicionados para fortalecer su trayectoria de desarrollo. La CEPAL enfatiza que el futuro de la relación entre India y América Latina dependerá de la capacidad para transformar estas ideas en políticas públicas concretas, alianzas empresariales, proyectos público-privados y mecanismos de cooperación sostenibles.
La oportunidad está sobre la mesa. Ahora corresponde a los gobiernos, empresarios y actores sociales de la región construir los puentes necesarios para convertir este potencial en prosperidad compartida.