La ecuación tradicional que guiaba las decisiones de migración de los más ricos del planeta está cambiando. Si durante décadas los impuestos y el estilo de vida fueron los pilares fundamentales a la hora de elegir dónde establecerse, ahora un tercer elemento irrumpe con fuerza en esa balanza: el costo de mantener una atención sanitaria privada de calidad.
Henley & Partners, firma líder en asesoramiento para migración por inversión, revela que durante 2025 procesó solicitudes de ciudadanos de 92 países diferentes, brindando apoyo en más de 50 programas de residencia y ciudadanía alrededor del mundo. Las cifras hablan por sí solas: las consultas se dispararon un 43% en los primeros nueve meses del año comparado con el mismo período de 2024.
«La movilidad global dejó de ser un lujo para convertirse en una herramienta estratégica de gestión de riesgos», explica Christian H. Kaelin, presidente de la compañía. Según su análisis, los clientes actuales no solo evalúan facilidades para obtener residencia o ciudadanía, sino que examinan con lupa cuánto costará sostener su calidad de vida en el largo plazo, especialmente en materia de salud.
Estados Unidos: el gigante más caro del planeta
El Índice de Costos Sanitarios 2025, elaborado por SIP Medical Family Office de Suiza y publicado recientemente, arroja luz sobre un panorama que muchos prefieren ignorar. Este análisis, que evalúa 50 países según las primas de seguros médicos privados internacionales, coloca a Estados Unidos en el primer lugar del ranking de sistemas sanitarios más costosos.
Una persona que busque cobertura médica privada en territorio estadounidense deberá desembolsar en promedio 17.968 dólares anuales. Le siguen Hong Kong con 16.175 dólares y Singapur con 14.231 dólares por año.
La lista de mercados caros incluye sorpresas: China, Tailandia y Taiwán ingresaron al selecto grupo de los 12 países con sanidad privada más onerosa, impulsados por la creciente demanda de hospitales premium y el encarecimiento de las internaciones.
En el contexto europeo, Reino Unido lidera los precios con 11.726 dólares anuales, seguido por Grecia con 9.654 dólares. Ambos casos se explican parcialmente por impuestos aplicados sobre las pólizas de seguro. Suiza, en cambio, se ubica en una posición intermedia con 8.912 dólares, mientras que Emiratos Árabes Unidos ocupa el décimo lugar global con 9.680 dólares.
Europa mediterránea: la alternativa inteligente
Kevin Bürchler, director ejecutivo de SIP Medical Family Office y responsable del índice, señala que aunque la inflación sanitaria es un fenómeno global, su ritmo y características varían significativamente entre regiones.
En conversación con medios especializados, Bürchler destacó a Italia, Portugal y Austria como destinos «estratégicos» que combinan costos accesibles con proximidad geográfica a centros médicos de excelencia como los de Suiza y Alemania.
«Para familias que planifican su retiro o buscan estabilidad a largo plazo, la diferencia entre pagar 30.000 dólares anuales o 10.000 dólares en seguros médicos es sustancial», argumenta. Del mismo modo, no es trivial que una consulta médica cueste 500 dólares versus 50 dólares, especialmente cuando se multiplica por todos los miembros de una familia durante años.
El éxodo silencioso desde Estados Unidos
Los números revelan una transformación profunda en el perfil de quienes buscan migrar. Basil Mohr-Elzeki, socio director de Henley & Partners para Norteamérica, confirma que en 2018 los ciudadanos estadounidenses representaban apenas el 5% de su cartera de clientes. Hoy ese porcentaje se multiplicó por ocho: el 40% de sus clientes proviene de Estados Unidos.
Este cambio no responde únicamente a consideraciones económicas. Mohr-Elzeki explica que el costo sanitario aparece explícitamente mencionado en al menos el 15% de las decisiones de sus clientes, posicionándose entre los cinco factores más influyentes junto al riesgo geopolítico, la movilidad internacional, la planificación patrimonial y la optimización fiscal.
Los destinos que concentran mayor interés incluyen Portugal, Italia, Grecia y Malta en Europa, mientras que en América Latina destacan Panamá y Costa Rica por su relación costo-beneficio. Turquía también capta atención por su desarrollada industria de turismo médico privado a precios competitivos.
«Muchos clientes en edad de jubilación buscan alternativas no solo por ahorro, sino por acceder a segundas opiniones y tratamientos fuera del sistema estadounidense», observa Mohr-Elzeki. Aunque reconoce la excelencia técnica de la medicina estadounidense, advierte sobre lo que describe como un «sesgo comercial» inherente al modelo.
La sanidad dejó de ser una variable secundaria para convertirse en un componente central de cualquier estrategia seria de movilidad internacional.