Cao Renxian es uno de los magnates más ricos de China, pero casi nadie conoce su nombre. A diferencia de figuras como Jack Ma o Pony Ma, este ingeniero de 57 años ha forjado su fortuna de 15.000 millones de dólares en el anonimato, dominando un sector crítico para la transición energética: las baterías a escala industrial.
Su empresa, Sungrow Power Supply, se prepara para una oferta pública inicial en Hong Kong que podría recaudar 1.900 millones de dólares en el primer trimestre, valorando la compañía en casi 50.000 millones de dólares. Será una de las mayores IPO de energía renovable del año y expondrá por primera vez a Cao ante inversores globales.
El momento perfecto
Lo que distingue a Sungrow del colapso que devastó a otros gigantes chinos de energía limpia es el timing. Mientras fabricantes de paneles solares como Longi y Tongwei vieron evaporarse hasta el 80% de su valor por guerras de precios y sobreproducción, Cao ya había pivotado hacia el almacenamiento de energía en 2015.
La apuesta llegó justo a tiempo. El auge de la inteligencia artificial disparó la demanda de centros de datos, que necesitan baterías masivas para gestionar su consumo energético. En el primer semestre de 2025, los ingresos de Sungrow crecieron 56%, con el almacenamiento de energía representando el 41% del total, frente al 25% del año anterior.
BloombergNEF proyecta que para 2035 la demanda global de almacenamiento alcanzará los 2 teravatios, ocho veces los niveles actuales. China controlará más de la mitad del mercado.
De profesor a multimillonario
La historia de Cao comenzó en 1997, cuando dejó su puesto como profesor en la Universidad Tecnológica de Hefei para fundar Sungrow con apenas 72.000 dólares. «Nadie apoyó mi idea», recordó en una rara entrevista en 2023.
Hoy la empresa emplea 17.000 personas y fabrica desde inversores solares hasta cargadores de vehículos eléctricos. Sus acciones en Shenzhen subieron 112% el año pasado, duplicando la fortuna de Cao.
Dentro de la compañía, el fundador cultiva una imagen igualitaria. Los empleados lo llaman «Cao Laoshi» (Maestro Cao) y pueden conversar directamente con él. La sede en Hefei carece de comedores exclusivos para ejecutivos, algo inusual en la cultura corporativa china.
Nubes en el horizonte
Pero el almacenamiento de energía enfrenta riesgos similares a los que hundieron la energía solar: inversión intensiva en capital, sensibilidad a precios y saturación creciente. Los analistas de Trivium China advierten que el sector podría repetir el colapso post-2021.
Los aranceles estadounidenses suman 48,4% sobre productos chinos de almacenamiento, y las nuevas reglas de contenido nacional obligarán a Sungrow a localizar manufactura o usar celdas no chinas. La cotización en Hong Kong, aunque abrirá acceso a capital global, también traerá mayor escrutinio regulatorio.
«Comenzar demasiado pronto puede llevar al fracaso justo antes del amanecer, pero hacerlo demasiado tarde puede dejar todo el margen», reflexiona Cao sobre el timing empresarial. «Determinar el momento preciso realmente pone a prueba el juicio de un líder».
Por ahora, ese juicio lo ha convertido en uno de los líderes industriales más exitosos de China. La pregunta es si este ciclo de baterías durará lo suficiente para consolidar su legado.