Cómo el comercio internacional está redefiniendo el empleo en América Latina

Del nearshoring a la digitalización, nuevas oportunidades laborales emergen en la región.
24/12/2025
3 minutos de lectura

El panorama laboral en América Latina y el Caribe atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. El motor de este cambio no proviene únicamente de las políticas internas, sino del crecimiento acelerado del comercio internacional y la reconfiguración de las cadenas productivas globales. Un reciente análisis del Banco Mundial revela cómo estos fenómenos están generando oportunidades concretas en sectores tradicionalmente relegados, con la logística y el comercio exterior ocupando un lugar protagónico en esta nueva dinámica.

Las cifras son contundentes. En territorios donde la actividad exportadora creció de manera sostenida, los ingresos laborales aumentaron significativamente, la formalización del empleo se expandió y la demanda de perfiles técnicos y semicalificados experimentó un impulso notable. 

Exportaciones que generan trabajo más allá de las fábricas

La relación entre comercio internacional y empleo suele asociarse exclusivamente con la manufactura o la producción agrícola. Sin embargo, el estudio del Banco Mundial demuestra que los efectos se extienden mucho más allá. Las regiones con mayor integración al mercado global no solo registraron mejoras salariales y mayor formalización laboral, sino que también experimentaron un efecto multiplicador en el sector servicios, donde la logística juega un papel fundamental.

Cada contenedor que sale de un puerto, cada envío que se coordina desde un centro de distribución y cada operación de comercio exterior representa una cadena de actividades que involucra personal técnico, administrativo y de coordinación. La demanda de estos perfiles está en alza, especialmente en corredores comerciales estratégicos donde la infraestructura permite aprovechar las ventajas competitivas de la región.

Esta expansión no es uniforme. Se concentra en territorios que lograron desarrollar capacidades logísticas mínimas, dejando al descubierto la brecha entre regiones conectadas y aquellas que permanecen al margen de estos flujos comerciales. 

Nearshoring: cuando la producción vuelve a acercarse

La tendencia global hacia el nearshoring ha encontrado en América Latina un terreno fértil. La proximidad con Estados Unidos, los costos competitivos y los acuerdos comerciales vigentes han convertido a países como México, Costa Rica y algunos territorios de América del Sur en destinos atractivos para empresas que buscan acortar sus cadenas de suministro.

Este fenómeno no solo trae inversión directa, sino que también modifica los patrones migratorios internos. El Banco Mundial detectó que las regiones beneficiadas por el nearshoring lograron retener población en edad laboral que, en otros contextos, habría migrado hacia el exterior o hacia grandes centros urbanos. 

Sin embargo, el nearshoring exige más que mano de obra disponible. Requiere capacidad de respuesta logística, sistemas de transporte eficientes y una red de servicios asociados que permita cumplir con los estándares internacionales de calidad y tiempos de entrega. 

La digitalización del comercio abre nuevas puertas

El comercio electrónico ha transformado radicalmente la manera en que las pequeñas y medianas empresas latinoamericanas acceden a mercados internacionales. Lo que antes requería estructuras corporativas complejas y grandes inversiones, hoy puede iniciarse desde una tienda online con envíos transfronterizos coordinados a través de plataformas digitales.

El informe destaca la presencia de cientos de miles de tiendas activas en el ecosistema digital, con una participación destacada de jóvenes y mujeres que encuentran en el comercio electrónico una puerta de entrada al mundo empresarial. Esta democratización del acceso al mercado global tiene, sin embargo, un requisito fundamental: la existencia de sistemas logísticos capaces de respaldar operaciones cada vez más fragmentadas y exigentes.

Aquí emergen nuevos perfiles laborales. La gestión de inventarios en tiempo real, la coordinación de envíos internacionales, el manejo de plataformas de seguimiento y la planificación de rutas eficientes requieren habilidades que combinan conocimiento técnico con capacidad operativa. 

El talento como barrera invisible

A pesar de las oportunidades, el Banco Mundial advierte sobre un obstáculo crítico: la falta de capital humano calificado. Las empresas que buscan expandirse enfrentan dificultades para encontrar trabajadores con las competencias necesarias, especialmente en áreas técnicas, gestión operativa y coordinación internacional.

Esta brecha no es nueva, pero se vuelve más visible a medida que el comercio global se vuelve más complejo. La logística moderna exige profesionales capaces de manejar sistemas de información, comprender regulaciones aduaneras, gestionar cadenas de suministro multimodales y resolver problemas en tiempo real. Sin inversión sostenida en formación, el riesgo es que las oportunidades generadas por el comercio internacional no se traduzcan en empleo de calidad sino en puestos precarios con escaso margen de progresión.

El desafío no es solo técnico. También involucra habilidades blandas como la coordinación entre equipos, la capacidad de negociación y el manejo de situaciones imprevistas. 

Hacia un modelo de desarrollo logístico sostenible

El Banco Mundial concluye que América Latina tiene una ventana de oportunidad concreta para convertir su potencial logístico en motor de desarrollo, pero advierte que esto no sucederá de manera automática. Requiere políticas públicas orientadas a fortalecer la infraestructura, invertir en formación laboral y crear incentivos para que las empresas integren talento local en sus operaciones.

La transformación está en marcha. La pregunta ya no es si el comercio internacional generará empleo logístico en América Latina, sino si la región será capaz de formar el talento necesario para aprovechar esta oportunidad de manera sostenida y equitativa.

NOTICIAS RELACIONADAS

No te pierdas