CATL: El gigante de las baterías que desafía las barreras geopolíticas

Yuqun Robin Zeng lidera la expansión internacional mientras navega tensiones comerciales y cambios regulatorios.
07/01/2026
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En Ningde, sureste de China, se encuentra la planta de baterías más grande del mundo. Robots de precisión ensamblan celdas de iones de litio con láminas de metal más delgadas que un cabello humano, produciendo 60 gigavatios hora anuales: suficiente para un millón de Tesla Model Y. Esta instalación representa el corazón de Contemporary Amperex Technology (CATL), empresa que equipa uno de cada tres vehículos eléctricos fabricados globalmente, incluyendo BMW, Ford, Mercedes y Tesla.

Su fundador, Yuqun Robin Zeng, de 57 años, ha construido una fortuna de 49.829 millones de euros. Pero el éxito trae desafíos: China enfrenta un exceso de capacidad de fabricación de baterías mientras la demanda se desacelera en su mercado doméstico.

Expansión bajo presión

CATL está abriendo fábricas en Europa y el Sudeste asiático, aunque enfrenta una resistencia política significativa. Estados Unidos mantiene prohibiciones que impiden a la empresa licitar contratos gubernamentales, mientras Donald Trump elimina incentivos para vehículos eléctricos. Europa, aunque más receptiva, muestra creciente desconfianza hacia la dependencia tecnológica china.

«Perseguir ciegamente los cambios geopolíticos paralizaría nuestras operaciones», afirma Zeng. «Por eso, tener un plan B es fundamental en nuestra estrategia».

Lecciones europeas

La primera planta internacional en Erfurt, Alemania, inaugurada hace tres años, ha sido un experimento costoso. Diseñada para producir 14 gigavatios hora anuales, opera muy por debajo de su capacidad debido a barreras lingüísticas y diferencias culturales laborales. Las baterías fabricadas allí resultan más caras que las chinas, obligando a algunos clientes a solicitar combinaciones de unidades importadas y europeas.

A pesar de los contratiempos, CATL avanza con nuevos proyectos: una planta de 8.200 millones de dólares en Debrecen, Hungría, que abastecerá a BMW y Mercedes; y una empresa conjunta con Stellantis en Zaragoza, España, otorgando participación europea directa en su éxito.

Innovación y nuevos mercados

Zeng apuesta por tecnologías innovadoras como Choco-Swap, un sistema de intercambio de baterías que reemplaza las descargas en lugar de recargarlas. Con mil quioscos planeados en ciudades chinas, el modelo de suscripción mensual atrae especialmente a taxis y vehículos de transporte. CATL también colabora con JD y GAC en un automóvil de 7.086 dólares con plan de baterías incluido.

La compañía apuesta fuerte por Indonesia, atraída por sus 300 millones de habitantes y ricos recursos minerales. Producir allí permitiría ampliar ventajas de costos mientras los salarios aumentan en China, aunque podría generar cuestionamientos de sostenibilidad en mercados europeos.

El dilema estadounidense

En agosto, General Motors anunció planes para comprar baterías chinas de CATL, argumentando que la eliminación del crédito fiscal de 7.500 dólares hace rentable la importación pese a los aranceles. Competidores admiten que podrían verse forzados a hacer lo mismo para mantener precios competitivos.

Zeng niega que sus productos representen riesgos de seguridad, bromeando que las baterías son «tontas como ladrillos, sin utilidad para el espionaje». Sin embargo, consciente de la resistencia en Washington, cita El arte de la guerra de Sun Tzu: «Sé invencible tú mismo, y luego espera a que el rival sea conquistable».

Con apoyo del gobierno chino y membresía en el Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo, CATL continúa su expansión global. Los mercados emergentes de Brasil, Indonesia y Sudáfrica priorizan acceso a vehículos económicos sobre rivalidades geopolíticas, representando oportunidades donde las preocupaciones de seguridad resultan irrelevantes.

La estrategia es clara: fabricar más y mejores baterías, expandirse a nuevos mercados y esperar el momento en que incluso Estados Unidos reconozca que no puede evitar a CATL si desea ofrecer vehículos eléctricos competitivos.

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