Asia inunda Latinoamérica con un aluvión de contenedores

Las tarifas marítimas hacia Sudamérica se desploman un 40% en una asimetría comercial sin precedentes.
13/01/2026
2 minutos de lectura

El comercio marítimo global cierra 2025 con una paradoja que golpea directamente a América Latina: mientras el subcontinente apenas mueve mercancías hacia el mundo, recibe un tsunami de contenedores desde el Lejano Oriente que amenaza con profundizar su déficit comercial.

Las cifras de Container Trade Statistics analizadas por Lars Jensen son contundentes: la demanda global de transporte contenedorizado se disparó 7,2% interanual en noviembre, marcando el pico más alto del año. Pero detrás de ese promedio se esconde una brecha abismal entre ganadores y perdedores.

El abismo exportador

Desde la óptica de las exportaciones, la geografía económica mundial se divide en dos. El subcontinente indio y Medio Oriente lideran con un explosivo crecimiento del 15%, consolidándose como las nuevas potencias exportadoras del planeta.

En el extremo opuesto, América Latina se arrastra con un magro 0,6% de expansión, ubicándose entre las regiones de peor desempeño global. Un estancamiento que contrasta brutalmente con la vitalidad de otras economías emergentes.

La invasión silenciosa desde Asia

El verdadero shock llega al analizar los flujos en sentido contrario. Los embarques desde el Lejano Oriente hacia América Latina se catapultaron 19,7%, superando incluso las tasas de crecimiento hacia Europa y otros mercados en desarrollo.

Esta asimetría revela un modelo preocupante: América Latina como receptor pasivo de manufactura asiática, sin capacidad de respuesta exportadora. Una dependencia estructural que se profundiza mes a mes.

El colapso tarifario sudamericano

El mercado de fletes confirma la debilidad regional con números demoledores. Mientras las tarifas spot del Índice de Shanghái (SCFI) muestran aumentos marginales hacia Europa y Estados Unidos, Sudamérica registra un desplome histórico.

Jensen documenta la caída libre: la costa este acumula una contracción del 34% desde el máximo de fines de noviembre, pero la costa oeste sufre aún más, con un retroceso cercano al 40% en apenas semanas.

Esta corrección tarifaria, lejos de ser una ventaja, refleja una demanda exportadora anémica. Los fletes caen porque no hay carga suficiente que mover desde la región.

El rally estacional que excluye a Latinoamérica

Otras rutas comerciales experimentan la tradicional fiebre previa al Año Nuevo Lunar chino, que este año cae el 17 de febrero. El World Container Index de Drewry registra incrementos de 650 dólares por contenedor en el Transpacífico, con Europa del Norte y el Mediterráneo mostrando alzas similares.

Peter Sand, analista jefe de Xeneta, confirma que las tarifas spot desde el Lejano Oriente hacia la Costa Oeste estadounidense escalaron casi 60% en un mes, impulsadas por la carrera de última hora antes del cierre de fábricas asiáticas.

La trampa del corto plazo

Sin embargo, Sand lanza una advertencia crucial para los importadores latinoamericanos: «La expectativa de largo plazo es que las tarifas spot vuelvan a bajar». Un llamado a la prudencia ante la tentación de amarrarse a contratos de largo plazo en pleno pico estacional.

El panorama configura un escenario complejo: América Latina enfrenta una demanda vigorosa de importaciones desde Asia con tarifas artificialmente elevadas por factores estacionales, mientras sus exportaciones languidecen y los fletes de salida se desmoronan por falta de volumen.

Una fotografía que resume la vulnerabilidad estructural de una región atrapada entre su incapacidad exportadora y su adicción al consumo de productos asiáticos, con el Año Nuevo Lunar como telón de fondo de una asimetría comercial cada vez más pronunciada.

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