ALADI impulsa los corredores bioceánicos como ruta de integración y desarrollo

Conectividad regional con una visión estratégica hacia el 2026.
28/12/2025
4 minutos de lectura

La Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) convocó desde Montevideo al tercer Encuentro de Corredores Bioceánicos, un espacio de diálogo que reunió virtualmente a más de 140 participantes entre autoridades gubernamentales, organismos internacionales y representantes del sector privado. El objetivo: analizar los avances en materia de conectividad, logística y competitividad que prometen transformar el panorama comercial de la región.

Los corredores bioceánicos representan arterias estratégicas que vinculan los océanos Atlántico y Pacífico atravesando Brasil, Paraguay, Argentina y Chile. Esta red de rutas terrestres busca revolucionar la logística continental, promoviendo una integración más profunda y un modelo de desarrollo sostenible con metas concretas para 2026.

Una visión institucional comprometida con la integración

El embajador Didier Olmedo, coordinador del Grupo de Transporte, Infraestructura y Logística de ALADI, inauguró el encuentro destacando que estos corredores constituyen un eje vertebral del programa institucional. La iniciativa integra dimensiones fundamentales como el comercio exterior, la armonización normativa, el fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas, y la transformación digital.

El desafío de las asimetrías estructurales

El secretario general de ALADI, Dr. Sergio Abreu, planteó una reflexión crítica sobre las deudas históricas de la región en materia de infraestructura. Abreu enfatizó la urgencia de reducir las asimetrías que afectan particularmente a los países mediterráneos y aquellos con menor desarrollo económico relativo.

«La competitividad no depende únicamente de nuestra capacidad productiva, sino también de la eficiencia logística y de nuestra habilidad para cumplir con los tiempos de entrega», advirtió el funcionario. Frente al reordenamiento geopolítico global, Abreu señaló que América Latina debe construir su propia estrategia de desarrollo, y que para atraer inversiones resulta indispensable ofrecer previsibilidad y continuidad en los proyectos de infraestructura estructural.

«Sin integración física no habrá desarrollo económico, no llegarán las inversiones y no será posible el ascenso social. La conectividad no solo une territorios: une oportunidades», concluyó Abreu al dar paso a las intervenciones de las autoridades nacionales.

El Corredor Bioceánico de Capricornio: de la visión histórica a la realidad

Las aspiraciones planteadas se materializan en proyectos específicos como el Corredor Bioceánico de Capricornio (CBC), cuyas raíces se remontan a la década de 1960. El impulso contemporáneo se sustenta en acuerdos multilaterales fundamentales: la Declaración de Asunción de 2015 y la Declaración de Brasilia de 2017, documentos que establecieron la hoja de ruta compartida entre Argentina, Brasil, Chile y Paraguay.

La perspectiva argentina: coordinación y modernización

Santiago Villarba, director de Límites y Fronteras de Argentina y coordinador nacional del Grupo de Trabajo del CBC, subrayó que el corredor requiere «un sistema de coordinación permanente, con mesas temáticas especializadas y un Foro de Estados Subnacionales que integre las capacidades técnicas locales con las estrategias nacionales».

El funcionario describió los progresos en infraestructura vial, reconociendo que actualmente el tránsito de carga todavía atraviesa zonas con condiciones precarias. Sin embargo, aseguró que las inversiones programadas permitirán «un salto cualitativo» en la capacidad logística regional.

Villarba también destacó el potencial turístico del trazado, que conectará destinos emblemáticos como el desierto de Atacama, el Pantanal y diversas regiones argentinas. El proyecto contempla la simplificación de procedimientos fronterizos en pasos estratégicos: Jama y SICO (entre Argentina y Chile), La Paz–Pozo Hondo (Argentina–Paraguay), además del futuro puente bioceánico sobre el río Paraguay que unirá Carmelo Peralta (Paraguay) con Puerto Murtinho (Brasil), infraestructura crucial para el flujo comercial interoceánico.

El ministro enfatizó los avances del SINTIA, el sistema electrónico que moderniza los trámites aduaneros y fortalece la cooperación interinstitucional. Según Villarba, el CBC responde a una demanda comercial creciente, especialmente desde el sudeste asiático y hacia la costa oeste de Estados Unidos. La coordinación entre gobiernos subnacionales, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y los equipos técnicos nacionales demuestra que los objetivos concretos son alcanzables cuando convergen la integración física y la digitalización.

La visión brasileña: autonomía estratégica y desarrollo regional

João Carlos Parkinson de Castro, ministro de carrera diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, complementó el análisis señalando que el corredor no solo busca mejorar la competitividad, sino que constituye «una respuesta estructural a los desafíos del contexto global», ofreciendo «mayor seguridad geopolítica para nuestros operadores comerciales».

El diplomático identificó los desafíos actuales del transporte brasileño, especialmente los elevados costos en la región sur, que limitan la oferta exportable sudamericana hacia Asia. En este contexto, el corredor proporcionará «una alternativa logística más competitiva» para acceder a un mercado de aproximadamente mil millones de consumidores, con especial énfasis en China.

Parkinson también destacó el potencial de encadenamientos productivos asociados al proyecto: desarrollo del comercio mayorista y minorista, servicios de combustibles y mantenimiento vehicular, puertos secos, operaciones logísticas, energía renovable, servicios aduaneros especializados, seguridad y conectividad digital. Estas actividades generarán nuevas dinámicas económicas a lo largo del trazado. Como evidencia del dinamismo regional, mencionó que solo en octubre de 2025 se establecieron 11.379 empresas en Mato Grosso, de las cuales 8.500 corresponden al sector servicios.

Una red continental con respaldo financiero significativo

Murilo Lubambo de Melo, asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño, amplió la perspectiva regional del proyecto, aclarando que no se trata de un corredor aislado sino de una red interconectada de rutas bioceánicas que articula toda Sudamérica. Esta red incluye ramales estratégicos hacia Bolivia, Perú y Uruguay, con especial atención en la región occidental del subcontinente.

Lubambo aportó un dato fundamental: el programa cuenta con un respaldo financiero internacional cercano a los 10.000 millones de dólares, recursos destinados a acelerar las obras prioritarias del sistema bioceánico y sus conexiones complementarias.

La dimensión digital de la integración

El asesor brasileño detalló además la agenda digital que acompaña el desarrollo físico de los corredores. Esta agenda se fundamenta en cuatro pilares: la convergencia tecnológica en fronteras y carreteras, la mejora sustancial de la conectividad en los pasos limítrofes, la incorporación de infraestructura inteligente para el transporte, y la interoperabilidad entre los sistemas informáticos de los países participantes.

NOTICIAS RELACIONADAS

No te pierdas