Washington busca control total del crudo venezolano tras la captura de Maduro

La administración Trump exige "acceso completo" a las vastas reservas petroleras del país sudamericano.
06/01/2026
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La administración de Donald Trump ha revelado su ambicioso plan para tomar el control de la industria petrolera venezolana tras la captura del presidente Nicolás Maduro en una operación militar que ha sacudido el orden hemisférico. El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que Washington busca procesar el crudo pesado venezolano en refinerías estadounidenses, mientras el presidente exige «acceso total al petróleo y a otras cosas en el país» a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, ahora encargada del poder ejecutivo.

La infraestructura petrolera venezolana se encuentra en estado crítico tras años de abandono y sanciones internacionales, lo que significa que podrían necesitar años e inversiones multimillonarias antes de que la producción pueda aumentar significativamente desde sus actuales 1,1 millones de barriles diarios.

El pragmatismo transaccional de Trump

El enfoque de la Casa Blanca hacia Venezuela revela una filosofía gubernamental centrada en beneficios económicos tangibles antes que en consideraciones políticas o democráticas. Las refinerías estadounidenses están específicamente diseñadas para procesar este tipo de crudo pesado y extrapesado, similar al petróleo mexicano, lo que explica el interés estratégico de Washington pese a que Estados Unidos es el mayor productor mundial.

Trump ha sido explícito sobre sus intenciones. Según declaró en Mar-a-Lago, las principales petroleras estadounidenses invertirán miles de millones de dólares para reparar la infraestructura energética venezolana. Rubio adelantó que ya mantiene conversaciones con los departamentos del Interior y de Energía para preparar el terreno a potenciales inversiones del sector privado occidental.

Riesgos geopolíticos y dilemas legales

La operación ha generado serias preocupaciones sobre su legalidad internacional. Expertos como Matthew Waxman, profesor de derecho en Columbia, advierten que una potencia militar ocupante no puede enriquecerse tomando los recursos de otro estado, aunque la administración probablemente argumentará que el gobierno de Maduro nunca los poseyó legítimamente.

En el Congreso estadounidense, legisladores de ambos partidos han expresado profundas reservas. El representante demócrata Jim Himes exigió justificación legal inmediata para la operación, mientras que el senador Chris Murphy cuestionó cómo los intereses estadounidenses cambian bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez, una figura elegida personalmente por Maduro sin distancia ideológica aparente del chavismo.

La administración necesita estabilidad política antes de que las empresas petroleras estén dispuestas a realizar inversiones significativas, pero el panorama político venezolano permanece nebuloso.

Impacto en los mercados globales

Los analistas difieren sobre el efecto inmediato en los precios del petróleo. Patrick De Haan, de GasBuddy, señala que aunque la infraestructura salió relativamente ilesa de los ataques militares, la reconstrucción tomará tiempo considerable. Sin embargo, Phil Flynn, del Price Futures Group, sugiere que si Estados Unidos logra estabilizar Venezuela rápidamente, podría haber optimismo sobre una revitalización acelerada de la producción.

El petróleo estadounidense ha estado cotizando alrededor de 57 dólares por barril, presionado por temores de exceso de oferta global. Si Venezuela logra duplicar o triplicar su producción actual para retornar a niveles históricos, podría consolidar precios más bajos a largo plazo y ejercer presión adicional sobre Rusia y otros productores.

China, que compraba el 80 por ciento de las exportaciones venezolanas en noviembre pasado, observa con inquietud el giro geopolítico. Washington ha dejado claro que no permitirá que la industria energética venezolana quede bajo control de adversarios como China, Rusia o Irán.

¿Qué sigue para Venezuela?

Trump afirmó que Estados Unidos dirigirá el país hasta que se pueda realizar una transición segura y adecuada, sin especificar plazos ni mecanismos. La vicepresidenta Rodríguez ha moderado notablemente su discurso, invitando a Washington a trabajar en una agenda de cooperación bilateral y evitando reiterar demandas por la liberación de Maduro.

La apuesta es considerable: si tiene éxito, Trump podría transformar a un adversario en un estado dócil, aliviar la crisis económica venezolana, desbaratar cárteles de narcotráfico y expulsar influencias rivales del hemisferio occidental. Si falla, Estados Unidos podría quedar atrapado en un pantano político y económico en América Latina con consecuencias impredecibles para la región.

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