El gigante estadounidense de gestión de activos BlackRock ha alcanzado un acuerdo para adquirir la mayoría accionaria de dos puertos estratégicos ubicados en los extremos del Canal de Panamá, Balboa en el Pacífico y Cristóbal en el Atlántico, que actualmente pertenecen a la compañía hongkonesa CK Hutchison Holdings. Esta transacción, valorada en aproximadamente 22,800 millones de dólares, también incluye la compra de participaciones en otros 43 puertos a nivel global, exceptuando aquellos situados en China o Hong Kong.
La operación surge en un contexto marcado por las reiteradas críticas y advertencias del expresidente Donald Trump, quien denunció la supuesta influencia china sobre el canal y manifestó su intención de “recuperarlo” para Estados Unidos, incluso insinuando que no descartaba utilizar fuerza militar o presión económica para tal fin. Trump afirmaba que China “está gestionando el Canal de Panamá”, a pesar de que desde 1999 la vía navegable está bajo administración panameña, según un tratado firmado décadas atrás.
El consorcio comprador, liderado por BlackRock junto con Global Infrastructure Partners y Terminal Investment Limited —parte del grupo Mediterranean Shipping Company—, adquirirá el 90% de Panama Ports Company, operadora de estos puertos. Según fuentes, BlackRock asumirá el control mayoritario con un 51% en los puertos panameños, mientras que Terminal Investment tendrá el 49% restante. CK Hutchison obtendrá así más de 19.000 millones de dólares en efectivo por la venta de sus activos portuarios.
Desde Panamá, el gobierno ha calificado la compra como una “transacción entre compañías privadas motivada por intereses propios”, asegurando que velará por el cumplimiento de las normativas locales mediante organismos oficiales como la Autoridad Marítima de Panamá. Además, el presidente panameño ha señalado que la operación está en vías de aprobación oficial, en diálogo continuo con los actores involucrados.
Larry Fink, CEO de BlackRock, destacó que los puertos adquiridos facilitan el crecimiento global y que su empresa está comprometida con inversiones a largo plazo, en estrecha cooperación con gobiernos y socios internacionales. Por su parte, la Casa Blanca no emitió comentarios inmediatos, aunque se considera que esta compra podría mitigar las preocupaciones expresadas anteriormente sobre la influencia china en el canal.
Esta operación representa un momento clave en la geopolítica regional y la gestión de un activo estratégico mundial, contribuyendo a aliviar tensiones políticas y reafirmando la presencia de un actor estadounidense en la vía marítima que conecta los océanos Atlántico y Pacífico.
La compra de los puertos de Balboa y Cristóbal refuerza el rol de BlackRock como actor principal en infraestructura portuaria global y responde a un escenario geopolítico marcado por la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China en la región, uniendo intereses financieros con dinámicas políticas y comerciales de gran impacto mundial.